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Raku en el Monográfico de Cerámica

Estoy asistiendo al Monográfico de Cerámica de la Escola d’Art i Superior de Disseny Pau Gargallo de Badalona, a cargo de Daniel Salinas. Los platos fuertes del monográfico son torno, Raku y transferencia de imágenes. Acabamos de hacer la primera cocción de Raku del curso.

Había probado el torno en alguna ocasión, hace años, pero salía lo que el torno quería. Ahora ya he empezado a hacer algunas piezas sencillas que han salido como yo quería! Pequeños pasitos.

Una vez las piezas se han secado un poco (pero no del todo, en dureza de cuero) se retornean usando herramientas para dar un mejor acabado, pulir la forma y rebajar grosores, etc.  Dani nos ha comentado que parece ser que el cerebro ‘sabe calcular’ el peso aproximado de una pieza, así que si cuando la cogemos nos da la sensación de ser más pesada de la cuenta, podemos rebajarla retorneando hasta que encontramos su peso adecuado. Me encanta este concepto, y retornear es una actividad muy satisfactoria (aunque hay que tener cuidado de no pasarse y cargarse la pieza!).

Para el Raku, hemos usado arcilla de alta temperatura, gres y refractario. Primero las piezas han ido al horno, en una primera cocción (bizcocho).  Es muy importante que las piezas que van para Raku tengan las paredes del mismo grosor, o podrían romperse en alguno de los pasos del Raku. Los engobes y esmaltes los preparamos nosotros mismos siguiendo fórmulas. Química y matemáticas! Tras pintar las piezas, han ido de nuevo al horno pero esta vez en cocción rápida. Al alcanzar los 970º las hemos sacado y metido al rojo vivo en unos bidones con serrín donde han estado unos 5 minutos (tapadas), de ahí han ido a unos barreños con agua. En el caso de la diosa ‘prehistórica’ en vez de meterla al bidón, le he echado el serrín poco a poco por encima (porque sólo llevaba engobe y parece ser que se consiguen más matices que metiéndola en el bidón, ya que si está demasiado rato con la reducción puede quedar completamente negra). Hemos hecho tres hornadas seguidas y algunas piezas se han quedado fuera para la próxima ocasión.  Un par de esmaltes no han funcionado bien, y alguna pieza ha salido más negra de la cuenta, pero en general han quedado chulísimas!

Me encanta el Raku, el hecho de que se haga al aire libre, poder ver las piezas al rojo vivo, el humo, el agua, lo inesperado de los resultados: los tonos metálicos y por supuesto el contraste del blanco craquelado con la arcilla ahumada. Con ganas de volver a probarlo pronto!!!

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